Cuando piensas que todo se ha ido al garete, cuando ves que nada te ilusiona, que todas aquellas cosas que te parecían agradables, espléndidas, maravillosas... desaparecen, como si de un flash se tratase, visto y no visto. Cuando ni tu propio consuelo ni el de tu familia y amigos te sirve, es como una nube negra que se apodera de ti y no puedes ver más allá. Cuando no puedes parar de pensar en ello, un run run constante e imparable. Cuando ya no puedes caer más bajo. Entonces, reflexionas, ¿qué estoy haciendo?. Y es entonces, sólo entonces cuando sucede. Cuando menos te lo esperas, ahí esta, como salido de la nada. Todo, absolutamente todo lo que pensabas antes revive y surge de nuevo, incluso con más intensidad que antes. Porque nada es tan agradable, espléndido y maravisollo que volver a tener esa confianza en una misma, poder gozar de sentimientos y vivir momentos que te dejan sin palabras. A partir de ese momento, puedes decir y asegurar casi en una totalidad, que eres feliz y tener la esperanza de que siga así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario